La católica Giorgia Meloni: ¿Una cruzada contra el Papa Francisco? (videos)

Nacida en Roma el 15 de enero de 1977, con apenas 15 años, Giorgia Meloni se acercó a la política al incorporarse al «Frente de la Juventud», una organización juvenil del extinto partido profascista Movimiento Social Italiano (MSI), que había sido creado por ex seguidores de Benito Mussolini.  El partido fue fundado en 1947 por los sobrevivientes de la élite de la República Social Italiana en el norte italiano, bajo la guía de Giorgio Almirante, ex ministro del Duce. Cuando el MSI se disolvió tras la muerte de Almirante, Meloni pasó a la Alianza Nacional de Gianfranco Fini, que era la continuidad del movimiento fascista tradicional.

Unos años después, cuando tenía 19, la joven Meloni grabó un video diciendo que «Mussolini fue un buen político» y que «todo lo que hizo fue para Italia».

A lo largo de los años subió la escalera en la Alianza Nacional (AN), heredero del MSI. Así se convirtió en concejal en la provincia de Roma en 1998, permaneciendo en el cargo hasta 2002.

En 2006 ganó un escaño en la Cámara de Diputados. Luego, entre 2008 y 2011, fue ministra de Juventud del gobierno de Berlusconi. En el mismo año, cuando fue elegida por primera vez al Parlamento, dio una entrevista en la que dijo que tenía una «relación serena con el fascismo».

Respecto a Mussolini expresó que «cometió varios errores, como las leyes raciales, la entrada en guerra y el autoritarismo». «Históricamente, ha hecho mucho también, pero eso no lo salva», declaró.

En diciembre de 2012, Meloni se unió a un grupo de disidentes de Alianza Nacional para fundar la FdI (Fratelli d’Italia), que hasta el día de hoy exhibe en su distintivo la llama tricolor que simbolizaba al MSI. Preside los Hermanos de Italia desde 2014 y se ha ido ampliando su electorado por haber pasado la última década siempre en la oposición.

En los últimos años, Meloni ha mantenido el discurso radicalizado en temas como la inmigración y los derechos civiles; ella aboga por un bloqueo naval contra los inmigrantes del Mediterráneo y está en contra de la adopción de hijos por parejas homosexuales.

No obstante en los últimos tiempos, quien se mostrara históricamente euroescéptica, ya no habla de sacar a Italia de la Unión Europea. Asimismo, se fue poniendo más crítica de Vladimir Putin que sus aliados en la derecha italiana y varias veces condenó públicamente a Rusia por la escalada bélica en Ucrania.

La recientemente primer mujer en ocupar la jefatura de gobierno en Italia, está en contra de aumentar el endeudamiento del país para combatir la inflación galopante, tema que ya ha desatado tensión en la coalición con Salvini y Berlusconi.

Desde 2020, Meloni se hizo eco del descontento de colectivos que van desde trabajadores despedidos a causa de la pandemia hasta autónomos penalizados por el Covid-19, también por los anti vacunas, aunque dice que está inmunizada pero no hay fotos de su vacunación.

El FdI era el único partido importante en la política italiana que no se unió a la gran coalición que colocó y mantuvo al primer ministro Mario Draghi en el poder. Sus aliados de la Liga y Forza Italia estaban en el gobierno junto al Partido Demócrata (PD), el populista Movimiento 5 Estrellas (M5S), el centrista Italia Viva (IV) y pequeñas agrupaciones de izquierda.

En los últimos años, Meloni también ha buscado distanciarse de movimientos abiertamente neofascistas como Casa Pound y Forza Nova, históricamente cercana a la militancia de la FdI.

Giorgia Meloni siempre se ha declarado católica, pese a que sus posturas en determinadas cuestiones como la inmigración o las políticas medioambientales chocan con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y las encíclicas del Papa Francisco ‘Fratelli tutti’ ‘Laudato SI’.

En este sentido, el planteamiento de Meloni con respecto a la inmigración es aún más radical que el de su socio de la Lega, Matteo Salvini, a quien el Papa  se negó a recibir cuando era ministro del Interior. Asimismo, el Santo Padre no tuvo reparos en participar en la campaña, enviando a los italianos el día mismo de las elecciones un mensaje en forma de homilía alentando a estar en contra de “levantar muros frente a nuestros hermanos y hermanas, que nos encarcelan en la soledad”.

En este marco, Francisco viajó al sur de Italia el domingo cuando los italianos acudían a las elecciones generales entregando un mensaje que abordó temas clave de la campaña, incluida la inmigración. El Papa argentino no se refirió explícitamente a la elección durante la misa al aire libre, pero dijo: “los migrantes enriquecen a la sociedad y pueden ayudarla a crecer a nivel social, económico, cultural y espiritual, y deben ser acogidos e integrados”. Al señalar que el domingo es el Día Mundial de los Migrantes y Refugiados de la Iglesia Católica, Francisco pidió “un futuro en el que los migrantes y las víctimas de la trata de personas puedan vivir en paz y dignidad”.

“Los migrantes deben ser acogidos, ayudados, promovidos e integrados”, enfatizó en oposición contundente a la triunfante Meloni.

En este sentido, en el pasado, Francisco se enfrentó con el expresidente estadounidense Donald Trump criticando la “nueva cultura de defender territorios construyendo muros que ha traído tantos dolores de cabeza y tanto sufrimiento”.

 

 

 

 

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