Iom Kipur: el día del perdón y el más sagrado del calendario judío

Esta fiesta judía es uno de los momentos más sagrados del año para la comunidad hebrea. Marca el final de los días de penitencia iniciados en Rosh Hashaná, el año nuevo judío que se conmemoró hace unos días. El año nuevo culmina con este Iom Kippur o Día del Perdón, y es algo sagrado para quienes profesan esta fe.

Como parte del culto, el ayuno es uno de los momentos centrales de este día. Tras los 10 primeros días del año nuevo judío, comienza el momento de realizar una introspección en ayuno, aunque no es apto para enfermos y mujeres embarazadas.

En Israel como en otras comunidades, desde las 14 horas se paraliza toda actividad, incluido el espacio aéreo, la circulación por carreteras, las tiendas, comercios, etc. Solo se pueden utilizar vehículos sin motor. Algunas de las cosas que están prohibidas está el uso de cosméticos así como llevar prendas de cuero y tocar instrumentos musicales o cargar peso.

Desde el Superior Rabinato de la República Argentina difundieron un mensaje, dirigido a toda la comunidad y a la sociedad en su conjunto. En él se resalta la importancia del denominado “Día del Perdón”. En el significado radica la posibilidad de realizar una conexión más espiritual con toda la existencia y una valiosa para buscar redimir las acciones equivocadas cometidas en el pasado.

“Con la salida de la primera estrella, el próximo martes 4 de octubre, la comunidad judía se unirá en el ayuno, en las oraciones y en los preceptos sagrados que marca la tradición para conmemorar Iom Kipur”, destacó el rabino Eliahu Hamra, secretario general del Superior Rabinato, en la declaración que elaboró para esta ocasión.

Y destacó: “Hace apenas unos días compartimos la celebración de Rosh HaShaná, fechas en las que alabamos el reinado de DIOS en el mundo, en las que celebramos su Creación, y en las que le pedimos que el año que comienza nos depare dicha, buenos augurios, prosperidad y muchas bendiciones”.

“En los días cercanos a Iom Kipur, la mirada se vuelve hacia nosotros mismos”, advirtió. “Por un lado, hacemos un examen de conciencia, dedicamos tiempo a la introspección, analizamos nuestras acciones y pedimos perdón por nuestros errores. Pero también nos conectamos con otro nivel de nuestra existencia. Más allá de la superficialidad material de nuestro ser, dirigimos nuestra atención a otra dimensión, aquella en la que no existe el pecado, aquella que se mantiene a salvo del mal, y que resguarda y ampara la parte más elevada de nuestra existencia” señaló el rabino.

Y aseveró: “Nuestra dimensión material tiene un tiempo determinado en este mundo, mientras que nuestra parte espiritual vive en la eternidad. Cada acción que hacemos durante el año influye en nuestras vidas, positiva y negativamente, pero tenemos que saber que aún las acciones negativas no llegan a mancillar la raíz más elevada de nuestras almas”.

“De este lugar sagrado, a salvo del mal y de la negatividad, desciende una influencia buena para nuestra existencia. Y es en Iom Kipur cuando tenemos la oportunidad de elevarnos, cuando nos imbuimos de un espíritu supremo que nos lleva a otra instancia de nuestra alma que es pura y sagrada. En este punto de elevación –continúa el mensaje–, nos conectamos fraternal y amistosamente con nuestros seres queridos, pedimos perdón a D-s por nuestros errores y a nuestros semejantes, aunque creamos que hemos tenido razón” promulgó.

Y concluyó: “Que las impresiones recibidas en este día sagrado nos acompañen para todas nuestras acciones durante todo el año. Y lo hacemos no sólo desde el influjo sagrado que desciende a nosotros, sino también por las acciones que realizamos ese día, permitiéndonos estar más allá de la vida material, como el ayuno que practicamos. En este día sagrado, además de conectarnos con el aspecto más profundo de la vida, también honramos a las personas que ya no están entre nosotros. Encendemos una vela por su memoria y pedimos por la elevación de sus almas. Iom Kipur nos propone vivenciar una conexión para poder estar todos unidos, para elevarnos, purificarnos y tener un año próspero, lleno de bendiciones.

¡Gmar Jatimá Tová!”

La mesa especial

La cena previa al día del ayuno se destaca por:

  • La no consumición de bebidas alcohólicas
  • Evitar las comidas grasas así como aquellas con grandes cantidades de sal, especias y fritos.
  • La última cena es liviana para evitar así la sensación de pesadez, presión abdominal y fatiga.
  • Se recomienda tomar sopa con poca sal, carbohidratos complejos, como arroz, patatas y pasta. Asimismo se aceptan proteínas como pescado, pollo, pavo, carne, tofu, huevo, quesos y vegetales cocidos. También platos con aceite y humus.
  • Las bebidas se concentran en agua o tés

Una costumbre particular en estos días es el consumo alimentos especialmente dulces, como manzanas con miel o dátiles, pero también granadas (que representan la abundancia), zanahorias, calabaza o remolacha. Se come también cabezas de pescado mientras se expresa el deseo de que la divinidad permita a quien lo hace ser «la cabeza y no la cola», deseando buenaventura en el futuro.

 

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