Se cumplen cuatro años del secuestro de Leah Sharibu, la joven cristiana que se negó a renunciar a Cristo bajo amenaza de muerte.

La imagen de Leah Sharib  se ha convertido en el icono mundial de coraje cristiano en las circunstancias más oscuras.

Leah es, junto a aproximadamente 100 jóvenes cristianas una de las mujeres secuestradas en Chibok en 2018. Su martirio se ha convertido en  inspiración de fe para muchas personas. Por desgracia, hay otras miles de «Leahs» anónimas cuyos nombres posiblemente nunca conozcamos.

Los secuestros son una epidemia social en Nigeria desde hace años. Sin embargo, aunque han golpeado fuerte en la rica zona petrolera, un informe reciente revela que la prevalencia y la extensión geográfica de los secuestros han aumentado considerablemente entre 2016 y 2020. Actualmente se producen muchos más raptos en los estados norteños de Nigeria.

Muchas personas aferradas a la fe y esperanza, afirman que Leah y las otras chicas aún siguen vivas. Pero la realidad es que no se sabe prácticamente nada sobre su situación. Por ejemplo ¿dónde sucede su cautiverio y en qué condiciones? Tampoco se sabe con quién pueden estar. Ha pasado un nuevo año y nadie puede asegurar alguna noticia concreta.

A principio de este año, el General Lucky Irabor, Jefe del Estado Mayor de Defensa de Nigeria, aseguró a los padres de Leah: “estamos preparando planes para liberar no solo a Leah, sino a todos los presos de grupos terroristas”. El General ha declarado en Good Morning Nigeria, un programa de noticias de la cadena nacional de televisión (NTA) que “Gracias al cargo que ocupo, tengo información privilegiada que me permite asegurar que están ya poniéndose a punto los planes y procedimientos encaminados a conseguir la liberación no solo de Leah Sharibu, sino de todos los demás presos también”.

Sin embargo, Jo Newhouse, representante de Puertas Abiertas en África, ha declarado: “Hemos escuchado promesas similares en el pasado. Durante la visita del Presidente Buhari a Estados Unidos en abril de 2018, prometió lograr su liberación. En agosto de 2018 en un mensaje por video, la misma Leah pidió al Presidente que actuara para conseguir su liberación. En octubre de 2018 el Sr. Buhari habló directamente con los padres de Leah. En 2019 algunos oficiales del gobierno comunicaron que seguían negociando. En julio de 2019 la trabajadora humanitaria Grae Taku, pedía en un video online ayuda al gobierno para obtener su liberación a la vez que aseguraba que ya la habían matado a Leah. Sus declaraciones provocaron tal convulsión que impulsaron al presidente a asegurar a finales de agosto de 2019 que Leah sigue con vida y que continúan las negociaciones para procurar su liberación”.

En diciembre de 2020 el Comandante General John Enenche, en su capacidad de Director de Información del Estado Mayor de Defensa declaró en una entrevista con los medios, que no tenía conocimiento de ningún tipo de negociaciones para la liberación de Leah, aunque reconoció que semejantes negociaciones podrían estar desarrollándose a un nivel superior y secreto. “No es de sorprender que los padres de Leah no se animen ante tales declaraciones” había dicho.

Según dicho informe, “los estados con mayor número de muertes (en el transcurso de intentos de secuestro) se ubican en el norte, y todos ellos son objeto de otras formas de violencia además. La presencia de dicha violencia añadida ha convertido a estos estados en los puntos de secuestro más mortíferos. La conclusión que sacamos es que donde existen o han existido históricamente episodios de violencia que degradan la vida humana, es más probable que los secuestros tengan un desenlace fatal”.

Toda la información sobre la zona indica que los estados más afectados por dichos desenlaces fatales están en el norte, e incluyen los estados de Borno y Adamawa (donde opera Boko Haram), así como Kaduna, Katsina y Níger, donde existe una mezcla de militantes fulaníes y bandas armadas hacen estragos desde hace años.

Los análisis de Puertas Abiertas sobre persecución específica por sexo indican que “en el norte de Nigeria y cada vez más en el sur, la situación de las mujeres y niñas cristianas sigue siendo desesperada. Las incursiones realizadas por los grupos islámicos extremistas Boko Haram e ISWAP, militantes fulaníes y bandas armadas aterrorizan a las comunidades cristianas. Las mujeres y niñas son violadas, forzadas a esclavitud sexual, secuestradas para rescate y asesinadas”.

Los hombres tampoco están exentos de esta realidad: “Los hombres y niños cristianos son a menudo el blanco específico de ataques perpetrados por Boko Haram y su escisión ISWAP, militantes fulaníes y bandas armadas criminales. Los supervivientes de los ataques son a menudo objeto de secuestro o reclutamiento forzoso en las filas milicianas. Los niños corren el riesgo de ser reclutados para niños soldado, y los informes indican que los líderes y miembros de iglesias son a menudo secuestrados para obtener rescate”.

Según la unidad de investigación de World Watch, ha aumentado el número total de cristianos secuestrados por motivos relacionados con su fe, y los niveles más elevados se atribuyen a Nigeria, con una cifra total de 2.510 secuestros, lo que representa el 66% de secuestros documentados.

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