La ausencia del Papa Francisco en el último adios a la Reina Isabel II

La muerte de la monarca británica Isabel II ha sido sin dudas uno de los acontecimientos más importantes de la historia de ese imperio y de la sociedad a nivel mundial por la su destacada figura.

El funeral de quien antes de ser coronada fuera bautizada Elizabeth Alexandra Mary, celebrado este lunes 19 de septiembre, ha generado un revuelo y expectativa global casi sin precedentes; miles de personas han buscado despedirse de la monarca británica durante estos últimos días. Se realizaron dos misas, primero en la abadía de Westminster y luego, de manera más íntima, en la capilla de San Jorge en el castillo de Windsor.

Al pomposo funeral asistieron numerosos miembros de las distintas familiares reales europeas, aristócratas y personajes de relevante posición socio cultural. Como Isabel II ostentaba el título de gobernadora de la iglesia de Inglaterra, la presencia de los líderes religiosos de diferentes países fue algo esencial. El reverendo doctor David Hoyle, deán de Westminster  y Justin Welby, el arzobispo de Canterbury, fueron los encargados de oficiar el último servicio religioso, antes de que la reina fuese enterrada junto al duque de Edimburgo. Fue en este contexto que llamó especialmente la atención la ausencia del Papa Francisco. Por supuesto eso generó todo tipo de rumores que se desplegaron a la velocidad de las redes sociales.

En representación del Sumo Pontífice fue Paul Richard Gallagher, más conocido como el “ministro” de Exteriores de la Santa Sede.

Recién hace unos días se conocieron los motivos por los cuales el ex cardenal Bergoglio declinó la invitación al sepelio. La comunicación oficial del Vaticano argumentó que se lo impidió su delicado estado de salud que acarrea desde hace un tiempo, como por ejemplo el tema de su rodilla que le impide caminar sin ayuda. «En cuanto a los viajes: es difícil. La rodilla aún no se ha curado», expresó Francisco durante la rueda de prensa que dio de regreso de su reciente viaje a Kazajistán.

Ante los murmullos maliciosos, la oficina de comunicación vaticana dejó claro que no es la primera vez que Francisco cancela uno de sus viajes; hizo lo propio poco antes de marchar a República Democrática del Congo y a Sudán del Sur porque los médicos consideraron que pondría en riesgo los progresos alcanzados.

El Papa argentino conoció a la reina Isabel II durante un encuentro en 2014. En ese contexto, el Pontífice le regaló una cruz para su bisnieto, el príncipe George, y la longeva reina le entregó una cesta de alimentos.

Además la comunicación entre ellos fue siempre cordial. Apenas conocido el deceso de la monarca, el Papa envió un telegrama al flamante rey Carlos III para expresar sus condolencias. En el mismo escribió: «Me uno de buen grado a todos los que lloran su pérdida para rezar por el eterno descanso de la difunta Reina, y para rendir homenaje a su vida de servicio incansable al bien de la Nación y de la Commonwealth».

Durante la vida de Isabel II hubo siete papas, incluido el actual, aunque solo se reunió con cuatro de ellos. La primera vez de Isabel II en el Vaticano como reina tuvo lugar nueve años después de su toma de posesión y fue recibida por Juan XXIII. El largo pontificado de Juan Pablo II propició más ocasiones para que el Santo Padre polaco y la reina de Inglaterra se encontraran se vieran hasta en dos ocasiones: una en Roma y otra en Reino Unido suponiendo el primer viaje del líder máximo del catolicismos a tierras británicas en más de 400 años luego de la reforma anglicana del siglo XVI.

En 2010, Benedicto XVI también arribó al país de Isabel II. Cuatro años después, Isabel y Francisco se veían en un acto que, curiosamente, coincidió con el 32º aniversario del inicio de la guerra de las Malvinas.

 

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